octubre 24, 2005

Mapa del mundo gay


Europa es de lejos el continente donde más se respetan sus derechos y donde más se ha desarrolla jurisprudencia al respecto.

Pero incluso en la civilizada Europa aún queda mucho por hacer en este terreno.

En el 2001, Holanda volvió a hacer historia en materia de defensa de libertades y derechos ciudadanos, al convertirse en el primer país del mundo en aceptar legalmente el matrimonio de personas del mismo sexo. Un paso que Bélgica imitó en el 2003.

Aunque en esta lucha por la igualdad ante la ley de las personas homosexuales no se pueden olvidar los precedentes de Dinamarca, en 1989, y Noruega, en 1993, que fueron los primeros países en permitir que gays y lesbianas pudieran inscribirse como parejas de hecho en los registros civiles. Una situación que luego se extendería a Alemania, Suecia, Finlandia e Islandia, mientras que en el Reino Unido esta fórmula en-trará en vigor a fines del 2005.

Este año ha sido particu-larmente importante para el movimiento gay en Europa. En primer lugar, porque la aprobación en primera instancia en el congreso español de una reforma del código civil que no solo equipara plenamente al matrimonio homosexual con el heterosexual, sino que también legaliza la posibilidad de que las parejas homosexuales puedan adoptar hijos. Una norma que ha irritado profundamente al Vaticano.

Y el domingo pasado, los suizos hicieron historia al convertirse en el primer país del mundo en introducir a su legislación por voto popular (58 por ciento a favor) el matrimonio homosexual. Aunque sin derecho a adoptar niños: algo que solo está permitido en Suecia, Holanda y España.

Toda una revolución

Toda esta revolución legal se está sustentando en un principio democrático fundamental: ninguna persona puede ser discriminada –ser menos ante la ley– por sus inclinaciones sexuales. Y esto para gays y lesbianas está marcando mejoras sustanciales en materia de pago de impuestos (las parejas pagan menos), derechos de suce-sión, custodia de hijos en caso de enfermedad o separación, seguridad social, jubilación, etc.

Desde el primero de agosto del 2004, en ninguno de los 48 países de Europa existen limitaciones legales a las relaciones de personas del mismo sexo. El último país en abolirlas fue Armenia. Y Amnistía Internacional recuerda que hace sólo 60 años, 36 países europeos penalizaban las relaciones entre hombres o entre mujeres.

Adicionalmente, numerosos parlamentos han adoptado normas contra la homofobia. Y se aplican: en julio de 2004, un pastor pentecostal sueco, Ake Green, fue condenado a un mes de prisión por predicar contra la homosexualidad, ya que en opinión de los jueces su discurso incitaba al odio, por la vía de la homofobia.

Pero aún queda mucho por avanzar, pues en 33 países europeos las parejas del mismo sexo no gozan de re-conocimiento legal y en paí-ses como Rumania, Bulgaria, Polonia y Yugoslavia aún son frecuentes los casos de acosos o agresiones verbales o físicas a gays y lesbianas.

En Japón son kawai, mezcla de simpáticos, bonitos y divertidos

Quizás porque el concepto de homosexualidad se relaciona sobre todo al hombre afeminado, de maneras suaves y voz aguda.

Personajes que pueblan la televisión local y pululan en los programas de variedades y diversión. De allí, su popularidad, la simpatía que despiertan y la aceptación que tienen en una sociedad donde la figura de la lesbiana es casi inexistente o impensable. Aunque casos, bien guardados en el closet, no falten.

Pero de modo general se podría decir que, sin la liberalidad de Holanda, la sociedad nipona no discrimina ni maltrata a los homosexuales, que pueden vivir, trabajar y manifestar sus inclinaciones. Incluso los extranjeros y mucho más aún los de origen latino, para quienes este país es un verdadero "paraíso", donde no son perseguidos por la curiosidad ni el machismo.

Una aceptación que es evi-dente en la vida diaria, pero que es difícil de medir en planos más profundos de una sociedad que, al fin y al cabo, es bastante conservadora.

Por ello, quizás, la legisla-ción local no permite el matrimonio homosexual (a pesar de que no ve con malos ojos la convivencia), no por ser homofóbica sino porque lo usual es que este tipo de uniones (o contratos) se realicen entre hombres y mujeres.

Incluso recientemente fue aprobado el cambio de sexo, siempre y cuando el interesado manifieste desórdenes psicológicos de identidad sexual, debidamente respaldados por evaluaciones médicas y refrendadas por un juez, que será el encargado de ordenar el cambio en la documentación del individuo.

En Japón, los gays hom-bres y mujeres no se consideran un grupo diferente ni marginado, no exigen reivindicaciones sociales o derechos como el matrimonio.

A ello se agrega que el homosexual japonés no alardea, no se maquilla (si lo hace pasará inadvertido, porque muchos hombres cuidan su apariencia tanto o más que una mujer), y la ecléctica moda local le permitirá vestirse como desee sin llamar la atención.

'¿Gays? En África no hay' Allí el homosexualismo se concibe como una perversión del mundo occidental

Es la lapidaria respuesta que salta ante la sola mención del tema, que se considera además proveniente de "espíritus infernales".

La cárcel, el ostracismo social, la condena a muerte y hasta el infierno es el precio que se paga por homosexualidad en este continente, de 58 países, más de 850 millones de habitantes regido por tradiciones tribales y extremismos religiosos musulmanes y cristianos.

Por eso no es extraño que las más agrias reacciones en contra de la decisión de permitir obispos homosexuales en la Iglesia Anglicana de E.U., hace dos años, hayan salido de esta parte del mundo, donde la burka y el crucifijo tienen un papel determinante en la violencia tribal como en Somalia y Nigeria.

"El Diablo ha entrado en nuestra Iglesia", sentenció el arzobispo Benjamin Nzimbi de Kenya.Mientras su colega de Nigeria, Cyril Okoracha, advirtió que esto provocará que los cristianos africanos sufran "severas persecuciones de sus vecinos musulmanes".

La homofobia ha sido también exaltada desde podios presidenciales en varios países africanos. "Los homosexuales son peores que los perros y los cerdos", sostiene el presidente de Zimbabue, Robert Mugabi. Y su homólogo nigeriano, Olusegun Obasanjo, cree que "los homosexuales solo están interesados en diseminar el Sida". Más de 38 millones de personas están afectadas en África con el virus del VIH.

La condena a la homosexualidad no solo es verbal en África. En Nigeria se conserva la victoriana ley de criminalizar cualquier forma de contacto sexual que no sea con fines de procreación.

En Uganda, la práctica homosexual es calificada por ley como "un encuentro carnal en contra del orden natural".

La gran excepción a la regla se registra en la legislación de Suráfrica, donde desde 1994 se incluyó en la Constitución una cláusula de igualdad de derechos, en la que destierra cualquier tipo de discriminación en el terreno sexual.

Tongzhi o camarada es el término coloquial con el que los homosexuales chinos se llaman unos a otros

Su uso es irónico pues en los años del régimen maoísta se llamaban entre sí tongzhi como señal de respeto, alianza y compromiso con la revolución.

De un tiempo a esta parte, China ha dado pasos largos en el tema gay, comparado con otros países. En 1997, la homosexualidad dejó de ser penalizada por la ley.

En el 2001, fue excluida de los Criterios de Clasificación y Diagnóstico de Enfermedades Mentales. Según un estudio posterior, el número de gays que se consideraban normales se disparó hasta el 78,9 por ciento. Pero aún hoy el poblador del campo no suele hablar de la homosexualidad y si lo hace la califica como una "enfermedad incurable".

En cuanto al tema, la posición del Gobierno ha permanecido inamovible en su política de los ‘Tres no’: No aprobación, No desaprobación y No promoción. Por ejemplo, no se permite ninguna referencia al mundo homosexual en los medios de comunicación, incluyendo películas foráneas exhibidas dentro del país.

La cifra de homosexuales es incierta. Se ha dicho que el número varía entre 360 mil hasta 15 millones.

En más de 70 países, las relaciones entre personas del mismo sexo son consideradas un delito

Los homosexuales son castigados con la pena de muerte en Arabia Saudí, Yemen, Irán, Chechenia, Mauritania, Sudán, Afganistán y Pakistán.

-En Arabia Saudí también una persona puede ser condenada a 2.600 latigazos por ser gay.

-Singapur prohíbe el coito homosexual, y lo considera "un acto de grave indecencia" castigado hasta con prisión de 2 años.

-Sólo en 1990, la OMS decidió eliminar la homosexualidad de su lista de enfermedades psiquiátricas.

-En Lagos (Nigeria) la organización Odua Peoples' Congress, una milicia étnica local, armada de machetes ha atacado a hombres con comportamientos "extraños", por considerarlo "un conflicto con la normal expresión de la masculinidad".

-En Egipto, el tema de "control social" salió a la luz por el encarcelamiento de un joven de 16 años, que se atrevió a hacer pública su inclinación sexual. En las prisiones egipcias hay más de 50 adultos, que cumplen condena por comportamiento homosexual. En Sudán, el asunto se despacha con la condena a muerte in situ.

* Por Victor Manuel Vargas (Madrid); Mario Castro Ganoza (Tokio); Maria Victoria Cristancho (Lagos) y Patricia Castro Obando (Beijing) para ElTiempo.com

1 comentario:

Mary Morgan dijo...

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